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Anagrama de la Asociación Española de Factoring
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ALTERNATIVAS A LA FINANCIACIÓN BANCARIA

Podríamos empezar haciéndonos dos preguntas; ¿existen realmente soluciones alternativas a la tradicional financiación bancaria? ¿En un futuro existirán alternativas a la tradicional financiación bancaria? En ambos casos la respuesta es un SÍ.

Hay muchas razones que nos llevan a esta conclusión, pero vayamos por partes. Existen dos puntos muy importantes que explican la proliferación de soluciones alternativas que sirven para financiar la actividad empresarial.

• La primera vendría de la mano de la crisis financiera que hemos vivido en los últimos años, y que llevó a las entidades financieras a procesos de desapalancamiento, obligando a las empresas a buscar financiación alternativa mediante emisiones de bonos y titulizaciones recurriendo al mercado financiero, a los Fondos de Inversión o incluso al MAP.

• La segunda explicación estaría en el desarrollo de las nuevas tecnologías, que han posibilitado el nacimiento de nuevos modelos de negocio financiero absolutamente disruptivos.

La primera solución estaba y está solo al alcance de grandes empresas y entidades públicas. Además, se trata de un mercado que se encuentra, en gran medida, intermediado por entidades financieras que dan soporte y viabilidad a las emisiones de títulos. Estos mercados presentan cierto grado de madurez y no van a ser el objeto de este artículo, puesto que en la medida en la que las entidades financieras están "abriendo el grifo", las grandes financiaciones se vuelven a canalizar mediante fórmulas más tradicionales. Por tanto, nos vamos a centrar en algo mucho más innovador y que responde a la explosión de ideas y soluciones tecnológicas, denominadas

fintech.

Desde hace algunos años, venimos viendo la afluencia de numerosas start-ups que ofrecen soluciones tecnológicas alternativas a los tradicionales productos y servicios bancarios. Las fintech aportan, incuestionablemente, importantes mejoras allá donde centran su tiro. Un ejemplo es el mundo de los pagos internacionales donde, utilizando plataformas, se pueden realizar transferencias y pagos offshore con menor coste y mucha mayor rapidez. Estamos viendo y lo seguiremos haciendo, que donde haya un servicio tradicionalmente bancario, fintech se abrirá paso y encontrará una solución de mayor valor añadido, que potencialmente venga a desintermediar a las entidades financieras.

Pero centrémonos en la financiación. Si bien antes veíamos que las grandes empresas y corporaciones han venido solucionando su financiación mediante mercados alternativos organizados, las pymes se han convertido en el "oscuro objeto del deseo" de las fintech que ofrecen financiación. Se dan las circunstancias perfectas: una oferta creciente y una demanda de financiación poco entendida y mejorablemente atendida por las entidades financieras.

Todo empieza con la interconexión que ofrecen las nuevas tecnologías, que han posibilitado el desarrollo de ecosistemas en los que interrelacionan demandantes de crédito y ofertantes de liquidez con facilidad y transparencia. Empiezan las soluciones crowd-colaboration inocentemente y buscando una solución para la obtención de fondos con los que realizar todo tipo de obras benéficas. Parece sencillo: "expongo de una forma atractiva y clara la buena obra que quiero realizar, incorporo una solución fácil para que todo el que quiera haga sus aportaciones y entre todos se consigue ayudar a mucha gente". ¡Adiós al SMS!

Y la naturaleza se abre paso. ¿Por qué no presentar un proyecto empresarial interesante y conseguir animar a la gente corriente que tenga dinero ocioso para hacer una inversión? Nace en países anglosajones el crowd-funding, que bajo numerosas denominaciones como crowd-lending, crowd-equity o crowd-reward da luz a numerosas fintech, que buscan financiación bajo fórmulas que ofrecen al pequeño inversor un tipo de interés, participaciones accionariales o cualquier otro tipo de recompensa.

La Universidad de Cambridge ha realizado un estudio interesante que viene a cuantificar las cifras que maneja el sector de crowdfunding en Europa. Ciertamente no se trata de cifras significativas aún, pero con el crecimiento que están experimentando, tampoco debemos ningunear su presencia. Han venido para quedarse y ofrecer a las pymes una solución alternativa de financiación. Y, sobre el papel, a hacerlo desintermediando a las entidades financieras, tanto en su faceta de prestamista como en la de captadores de liquidez.

Viendo estas cifras, podemos comprobar que Reino Unido concentra la mayor parte del volumen que mueve el crowdfunding en Europa. Además, sus ritmos de crecimiento interanuales también son superiores al resto de Europa. Sin embargo, en España crece aún más que en UK y, si miramos por número de plataformas de crowdfunding, sorprende ver que con 34 España se posiciona en la 2ª de Europa, por delante de Francia con 33 y solo por detrás de UK con 65 plataformas. Estas cifras, pueden parecer abrumadoras, pero no lo son tanto si las ponemos en su justa medida.

BBVA Reserch estima que mediante crowfunding se presta 1 céntimo por cada 100€ que presta la banca tradicional. En España, el importe medio de los proyectos financiados por crowdfunding asciende a 31.000€ y cada inversor aporta una media de 2.000€.

La clave está en

la confianza. Y pese a no querer ahondar en temas jurídicos, es obligado hacer una referencia al impulso que el legislador español ha querido dar a las financiaciones alternativas a través de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial. Esta Ley viene a regular y pretende dar más transparencia en los mercados financieros alternativos, derivados, titulizaciones y, por primera vez, se regula el crowdfunding. La ley establece una serie de obligaciones a las empresas de crowdfunding y también una serie de limitaciones a la captación de fondos y capacitación de los inversores a los que ofrecer sus proyectos. ¿El resultado? Depende de cómo se mire. Si tenemos en cuenta que las regulaciones del crowdfunding son infinitamente menores que las de las entidades financieras, diríamos que el primero tiene clara ventaja competitiva sobre la banca, pero si pensamos en que la regulación aporta transparencia y confianza a los inversores, el crowdfunding aún tiene mucho que mejorar para estar en condiciones de competir seriamente en la captación de los fondos necesarios para crecer.

Parece que todo lo comentado hasta ahora poco tiene que ver con la Asociación Española de Factoring. No es así. La naturaleza sigue abriéndose paso y de los desarrollos de las plataformas de servicios financieros empiezan a aparecer muchas plataformas de invoicing, que ofrecen soluciones a las pymes para ayudarles en sus procesos internos de generación, pagos y cobros de facturas. Y cuando hablamos de cobros de facturas y de funding, necesariamente aparece nuestro querido Factoring. Estas fintech realizan estudios de riesgo ingeniosos y ágiles, muy diferentes de los pesados procesos de análisis de riesgo de las entidades financieras que arrastran su particular burocracia normativa interna y externa. Con todo, las pymes ahora ya cuentan con una solución alternativa para financiar sus ventas. Hasta la fecha, no existe una iniciativa exitosa de factoring sin recurso, pero ya tenemos varias plataformas en el mercado ofreciendo confirming, supply chain finance o como queramos denominarlo.

No puedo terminar este artículo sin volver a coger el hilo de confianza. La financiación alternativa existe, pero la confianza es el freno para su crecimiento. La cantidad de personas físicas o jurídicas que estarían dispuestas a invertir su dinero en una de estas plataformas a cambio de un tipo de interés, es muy pequeña y siempre buscando unas rentabilidades excesivamente altas. Por tanto, para poder crecer, muchas fintech que ofrecen financiación están encontrando su músculo firmando acuerdos de colaboración con entidades financieras.

Puede parecer que llegamos a la pescadilla que se muerde la cola y que la financiación alternativa encuentra su alternativa en manos de las entidades financieras a las que pretendían desintermediar. La buena o mala noticia no es ésta. La tecnología esta preparada, la metodología también, solo falta que grandes empresas no financieras se decidan a desembarcar en este mundo fintech para que el baile se llene de gente y las oportunidades se multipliquen exponencialmente. La pregunta del millón es cuándo.

Por Javier Pellón Sebastián

BBVA Factoring Product Manager



 

 

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