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Anagrama de la Asociación Española de Factoring
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NUEVA NORMA CONTABLE SOBRE LOS INSTRUMENTOS FINANCIEROS

1. Introducción

En julio de 2014 se emitió una nueva versión de la NIIF, la NIIF 9, que regula los Instrumentos financieros, y que viene a sustituir la normativa vigente compuesta fundamentalmente por la NIC 32 y 39.

La NIIF tiene por objetivo la simplificación de la contabilidad de los instrumentos financieros. Este proyecto se inició en el año 2005 y ha sufrido numerosas variaciones, las últimas muy influenciadas por la crisis financiera que ha conllevado que las medidas que incorpora sean más rigurosas y restrictivas.

Los principales cambios que introduce son los siguientes:

1º La norma elimina las categorías de préstamos y partidas a cobrar, inversiones a vencimiento y disponibles para la venta, dejando las categorías de instrumentos financieros valorados a coste amortizado, a valor razonable con cambios en otros resultados integrales y valor razonable con cambios en resultados, ya sean designados o mantenidos para negociar.

2º Cambios en el cálculo del deterioro de activos.

3º Nueva contabilidad de coberturas de derivados.

Dada la brevedad del espacio disponible y su impacto en la actividad de Factoring, vamos a centrar nuestra explicación en dos temas:

a) El tratamiento del Factoring desde el punto de vista del cedente.

b) El tema del deterioro.

El tema de las categorías contables que han quedado tiene un tratamiento similar a la normativa actual mientras que el tratamiento de las coberturas es un tema muy específico que no afecta en la práctica al Factoring.

Finalmente, señalar que está previsto que la norma será efectiva para ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2018, aunque la norma está pendiente de adoptarse por la UE.

2. Tratamiento del Factoring

El tratamiento del factoring desde el punto de vista del cedente es muy similar al actual tanto el que da la NIC 39 como el Plan General de Contabilidad. Aunque hay pequeñas variaciones resumimos las dos ideas fundamentales:

1º La primera idea que transmite es que se podría dar de baja los activos si se cobran o se pierde el derecho a cobrar, por ejemplo, porque prescribe este derecho o por el hecho de que no se pueden cobrar por ser declarado insolvente el cliente, como sería el caso de un fallido total.

2º La segunda idea es la más importante: solo se podrán dar de baja los activos cuando se hayan transferido de manera sustancial los riesgos y beneficios inherentes a su propiedad, en circunstancias que se evaluarán comparando la exposición de la empresa, antes y después de la cesión, a la variación en los importes y en el calendario de los flujos de efectivo netos del activo transferido.

Si la empresa no hubiese cedido ni retenido sustancialmente los riesgos y beneficios, el activo financiero se dará de baja cuando no hubiese retenido el control del mismo situación que se determinará dependiendo de la capacidad del cesionario para transmitir dicho activo.

A continuación, se muestra un esquema de cuando se puede dar de baja un activo cedido:

Fuente: NIIF9. Guía de aplicación

En resumen, el tratamiento es similar al actual por tanto en la práctica seguiremos teniendo los mismos problemas de interpretación que la actualidad. Se deberá estar vigilante a que en la redacción final no haya variaciones significativas ni tampoco en su posterior traslación al Plan General de Contabilidad.

3. Deterioro del valor

La NIIF 9 señala que, en cada cierre contable, la entidad debe medir la pérdida por deterioro de un instrumento financiero por un importe equivalente a las pérdidas de crédito esperadas durante toda la vida del instrumento, si el riesgo de crédito del instrumento ha aumentado de forma significativa desde el reconocimiento inicial. En caso contrario, la entidad debe medir la pérdida por deterioro del instrumento por un importe equivalente a las pérdidas de crédito esperadas de 12 meses.

Según el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (CNIC), no reconocer pérdidas esperadas con anterioridad a que existan aumentos significativos en el riesgo de crédito, no reflejaría de forma apropiada las pérdidas incurridas con posterioridad al reconocimiento inicial. La idea que subyace es que el tipo de interés efectivo inicial incorpora una expectativa de pérdidas al fijar el precio de la transacción y que el reconocimiento de las pérdidas de crédito esperadas en los 12 meses siguientes reconoce la variación de cada ejercicio de las pérdidas estimadas en el citado tipo de interés inicial.

A continuación, se incluye un resumen del tratamiento contable aplicable al deterioro de valor de la NIIF9.

En la práctica este nuevo criterio significa que las entidades, desde el primer día que registran un activo financiero deben registrar, si se da el caso, las pérdidas crediticias esperadas para los siguientes 12 meses o en el peor de los casos, si las pérdidas fueran significativas, se registrarían las pérdidas esperadas durante toda la vida del activo financiero.

Este criterio afecta a las entidades que tienen activos financieros a coste amortizado y a valor razonable con cambios en otros resultados integrales. Si lo miramos desde el punto de vista de las entidades, con independencia que pueden existir otras, las entidades de crédito y la de seguros están afectadas directamente por su modelo de actividad.

Tendremos que estar a la espera de ver el tratamiento que el Banco de España fije vía circular, pero se debe tener en cuenta que, con independencia de cómo afecta al sector de entidades de crédito en general, las operaciones de Factoring estarán afectadas por tratarse, en general, de cuentas a cobrar a corto plazo.

Nos esperan unos meses en los que se deberán seguir muy de cerca los criterios que sobre este tema quiera implementar el Banco de España.

Juan Antonio Astorga Sánchez

Presidente de la comisión de contabilidad de la AEF

 

 

 

 

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