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Anagrama de la Asociación Española de Factoring
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BIG DATA, LA DISCIPLINA DEL FUTURO

De veras tenemos algo nuevo?

Big Data es un concepto que la industria financiera y tecnológica ha acuñado como nueva tendencia. Por el momento, como todas las novedades, tiene mucha literatura y teoría pero aún, poca aplicación práctica. No es un fenómeno nuevo. Pasó con Internet, con el E-Commerce, con el "Internet of Things (IoT)" y con las redes sociales. Hoy en día tropezamos con el Big Data en la prensa financiera, en las revistas tecnológicas e incluso en la prensa generalista, en sus especiales dominicales. Es más, existen conferencias exclusivas dedicadas a Big Data en diferentes países del mundo. Sin lugar a dudas, el Big Data pisa fuerte y parece que ha venido para quedarse.

En mi opinión, lo primero que nos acontece es un aterrizaje del concepto en algo real, entendible y concreto. Para los que solo somos usuarios de este fenómeno, el Big Data no es más que el uso de información que tenemos a nuestro alcance para transformarla en valor para la organización. Pero, ¿acaso es esto algo nuevo? , ¿acaso no hemos estado gestionando datos en los últimos años, sino décadas? ¿acaso no hace tiempo que utilizamos el concepto "Business Intelligence" para tener conocimiento de nuestro negocio?. Pues sí señores, sí, gracias al Business Intelligence hace años que sabemos cómo nos van las ventas, qué clientes nos compran, qué canales funcionan mejor y qué día de la semana es más productivo, qué regiones van mejor, y un sinfín de preguntas más que nos quedan respondidas gracias a los consabidos cuadros de mando, también bautizados por los anglosajones como los Balance Score Card.

Pues entonces…. ¿En qué se diferencia Big Data del Business Intelligence?

Según los expertos de la industria, en este punto existe unanimidad en la respuesta. La diferencia existe en las tres V’s: Volumen, Velocidad y Variedad.


Volumen: hoy en día el volumen de datos generados crece de forma exponencial. Nuestro móvil está emitiendo señales constantemente desde donde nos encontramos. Nuestra navegación por internet va dejando rastro allá por donde navegamos. Las pantallas que leemos o vemos, las que clickamos, las ofertas comerciales por las que nos interesamos, los comentarios en las redes sociales que hacemos, etc. El mundo es digital. Todo se sustenta en sistemas y en tecnología y además todo lo traducimos en datos. Es este un gran volumen de datos disponible al alcance de quien sepa encontrarlo y manejarlo.

¿Qué ha cambiado en los escasos últimos cinco años? Pues sencillo, por una parte hemos visto la revolución con la aparición de un gran volumen de datos, y por otra este excedente de información ha venido acompañado de la evolución de una tecnología más hábil a la hora de tratarlos. En la actualidad datos y tecnología, son una realidad.

Velocidad: Esta es otra característica que diferencia la sociedad actual de tiempos pretéritos. Hoy en día, queremos la información en tiempo real, justo cuando está pasando, para poder decidir de forma on-line o cuasi on-line. Somos impacientes y exigentes. Por ejemplo, antes las marcas de ropa, realizaban su confección de temporada y no era hasta bien entrada la temp

Sin embargo, hoy en día, las marcas más exitosas de moda deciden su producción en función de las ventas del mismo día. Saben de inmediato que color está vendiéndose más, en que territorio tiene mayor aceptación y en base a esa información, son capaces de incrementar más su producción del producto con el color "preferido" por los clientes, consiguiendo además reponerlas en plazos récord en las tiendas.

Esta velocidad de acceso a la información y de proceso es una de las características del Big Data. Podemos tener datos, sí. Mucho volumen, también. Pero la gestión de los datos en tiempo real es una característica adicional. Con este conocimiento de lo que está pasando podemos tomar decisiones en tiempo real.

Si nos ceñimos a la aplicación en el sector financiero, hoy por hoy, somos capaces de hacer una oferta comercial de un nuevo producto de inversión con solo detectar un movimiento de fondos de una empresa o de un cliente. Podemos ofertar financiación ante cualquier disminución de la posición de tesorería. Podemos sugerir un aplazamiento de tarjeta de crédito, en función de los perfiles de uso y de consumo diarios… y así, un largo etcétera de ejemplos más.

Nos parece que ya no es necesario que un grupo de analistas o gurús de los datos, analicen semanalmente los clientes y diseñen campañas para ellos. Ahora la campaña y la oferta personalizada se generan en tiempo real y en función de la situación del cliente en ese momento.

Variedad: por último, nos queda la variedad de los datos que tratamos para obtener información. Hasta ahora, solo éramos capaces de gestionar lo que los expertos llaman "datos estructurados", es decir, los datos que provienen de aplicaciones. Por ejemplo, cuantas ventas tiene cada cliente, que producto tiene más ventas o qué oficina consigue más actividad comercial. Información totalmente tabulada y estructurada.

Con las nuevas capacidades que nos ofrece el Big Data, podemos obtener información de nuevos orígenes de datos, como por ejemplo las que obtenemos de las llamadas que los clientes realizan a los call center, de los textos de las reclamaciones que nos remiten, de los comentarios que publican en las redes sociales, de los logs de información de los sistemas y de un largo etcétera más de fuentes hasta ahora impensables de tratar.

Es por todo ello, que es ahora, en estos años, donde se produce una confluencia extraordinaria entre el volumen, la variedad de los datos disponibles y la capacidad tecnológica para tratarlos y obtener información de ellos.

En definitiva, mucho más, más rápido y con más contrastes.

Hasta aquí perfecto, pero…. ¿las organizaciones para que lo van a usar?

Pues habrá que ver como somos capaces de sacarle partido, pero para empezar, se nos ocurren tres recetas interesantes en las que aplicar el Big Data:

Receta 1: Conocer mejor que está pasando en nuestro negocio.

Podemos recopilar todos los datos disponibles e incorporarlos en nuestras herramientas de Big Data. Las nuevas técnicas analíticas nos permiten procesarlos y extraer toda la información de lo que está pasando en nuestra organización. Podemos conocer en tiempo real cómo las constantes vitales de nuestra organización están funcionando, y gracias a ello, actuar en consecuencia.

La rapidez en la toma de decisión a raíz de los datos recopilados es una de las ventajas competitivas de cualquier empresa o entidad. La capacidad de adaptación a las características del mercado, la capacidad de gestionar correctamente la demanda o de adecuar en cada momento la correcta oferta puede posicionar a cualquier entidad a la cabeza de un sector.

La prensa especializada describe que las principales Entidades Financieras solo estamos utilizando un 10% de la información que tenemos a nuestro alcance. Todos sabemos, que es en base al uso de esta información, donde podemos encontrar mejoras relevantes de nuestras actividades.

Receta 2: Mejorar el conocimiento de nuestro cliente.

Sin duda,

el conocimiento del cliente es uno de los activos principales de cualquier empresa. Poco importa si se trata de una empresa industrial, una empresa de productos orientados a consumo de clientes finales o incluso una empresa de servicios. Para todos, la información es conocimiento y el conocimiento es una ventaja.

El origen de los datos que consideremos puede ser variado, de las redes sociales, de la recopilación de las interacciones de los clientes en nuestros canales/oficinas, e incluso de la información que disponemos del ámbito público (registros de acceso público).

Toda esta información puede ser incorporada en nuestro Big Data y con ella conocer mejor los gustos y preferencias de los clientes, haciendo incluso predicciones de sus necesidades de consumo, a la vez que definimos patrones de comportamiento.

Y si nos parece irrelevante, solo tenemos que preguntarnos que puede conocer Google de nosotros. En cada búsqueda que hacemos estamos mostrando nuestras inquietudes. En cada email que mandamos estamos exponiendo nuestras actividades y en cada comentario que hacemos en las redes sociales estamos revelando nuestros secretos, gustos y nuestros contactos. Lo saben todo sobre los usuarios.

En el mundo financiero este mejor conocimiento del cliente, debe permitir mejorar nuestra información sobre sus capacidades financieras y su perfil de gasto:

• Un mayor detalle de información nos aporta una foto más completa de la situación económica y, por lo tanto, de los productos financieros que se adaptan a sus necesidades. Podemos ajustar los productos de financiación a sus necesidades particulares de crédito, en lugar de catalogarlo como un cliente "tipo" en una segmentación que hayamos realizado.

 • Adicionalmente, podemos estimar mejor las capacidades de devolución del cliente en base a recopilar más datos sobre su solvencia.

 • Con una mejor monitorización de las actividades del cliente podemos predecir con anticipación cuando puede tener dificultades en afrontar sus pagos y por lo tanto podemos predecir incrementos en la propensión de mora. Si se va retrasando progresivamente en sus pagos o su nivel de facturación va decreciendo paulatinamente, podemos intuir que su situación financiera puede cambiar y actuar en consecuencia.

Receta 3: Incrementar la productividad comercial.

Llegamos al objetivo principal:

incrementar la productividad comercial. En base al incremento de la información de la organización y sobretodo en la mejora del conocimiento de nuestro cliente podemos orientar nuestra actividad a satisfacer mejor a Los clientes. Si sabemos lo que el cliente necesita, podemos orientar los productos y las ofertas a sus necesidades.

Anteriormente se diseñaba una campaña / producto y se buscaba cual era el público objetivo que podía tener tendencia a consumirlo. Ahora el mecanismo tiene que ser radicalmente diferente. Empezar conociendo el cliente y diseñar el producto / campaña que más le encaje. Se debe pasar de un criterio de segmentación, es decir de agrupar clientes en "clusters" parecidos a un criterio de personalización, a una acción one–to–one. Además, esta oferta debe ser presentada al cliente en el momento adecuado. Por ejemplo, el cliente puede tener una necesidad de encontrar un hotel justo después de contratar un vuelo para sus vacaciones. Una oferta adecuada en tiempo y en lugar a este cliente puede incrementar la propensión de compra.

En conclusión, el Big Data, como cualquier nuevo concepto, ofrece unas grandes posibilidades en cada empresa, actividad o sector. Sin embargo no debemos cegarnos por su potencialidad y capacidades. No va resultar ser una solución mágica que resolverá todos los problemas. La clave para cada organización se trata de encontrar, en que ámbito de nuestra actividad, una gestión avanzada de un gran volumen de datos en tiempo real puede aportarnos realmente valor, ya sea en el control de nuestra organización o en nuestra orientación comercial.

Meritxell Ripoll Manuel

Directora de Financiación y Servicios de Caixabank

 

 



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166.391
(En millones de euros)

El volumen de cesiones en 2018 alcanzó la cifra de 166.391 mill.€ (+13,90%). Esto supone el 69% del total de financiación de circulante.

La inversión viva al 31-12-2018 era de 35.176 mill.€ (10,22%).

Los créditos gestionados en 2018 representaron el 19,4% del P.I.B. español.

 

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